cada vez que Estela de Carlotto mira a Cristina, se acuerda de Laura, su hija desaparecida. Federico Luppi elogia a una mandataria que “hace exactamente lo que dijo que iba a hacer” y pide Cristina por veinte años más. Víctor Heredia entiende que este gobierno les dio a los pobres la posibilidad de subir “un escaloncito”
para D’Elía las palabras “consenso” y “diálogo” son de derecha y pondera que la presidenta “a último momento se lleva todo puesto”
Milagro Sala dice que la oposición no se banca que una mujer les diga lo que tienen que hacer. Teresa Parodi augura que “quedará en la historia para siempre”
Adrián Paenza tiene una “deuda de afecto muy grande” con la presidenta y celebra que proteja el objetivo de inclusión. Para Cynthia García, a Cristina la define su capacidad de transgredir “revolucionariamente”
Horacio González cree que es un personaje “voluptuoso” que obtuvo logros que no podría haber obtenido un republicano de izquierda
Diana Conti afirma que los privilegiados no se dejan sacar los privilegios dialogando y por eso “hay que sacárselos peleando” Para Vicente Battista se acabó la hipocresía, “este es un proyecto que viene a separar aguas”
Susana Rinaldi le debe “a mis nietos y a Cristina” haber vuelto al país, pero ya no soporta a los “pacatos de mierda” que salen con las cacerolas “al reverendo pedo”
impresiones, recuerdos de momentos vividos junto al matrimonio Kirchner, componen una defensa compacta de lo sucedido en el país en los últimos diez años
son doce entrevistas imperdibles, guiadas por la pluma certera de Federico Racca
Cristina sí y Cristina no, el otro componente de la saga, son dos libros imprescindibles para dibujar el mapa del poder en la primera década en el siglo XXI