partiendo de los Comentarios a la Sociedad del Espectáculo de Debord, la gestión cultural (horribilis palabra; más bien trabajo con la cultura) debe seguir lineamientos que se opongan a nuestra sociedad espectacular caracterizada por la incesante renovación tecnológica, la fusión económico-estatal, el secreto generalizado, la falsedad sin réplica y un perpetuo presente
siguiendo la mirada debordiana, un trabajo con la cultura debe buscar: la presentificacion y punción de la moda(lización) en su aplicación a todas las esferas de los ciudadanos convertidos en consumido(re)s; desagregar, incesantemente, lo económico como factor central de decisión estatal, su imbricación con el poder y la obtención del poder; propender a la crítica y a procesos (detournement) eminentemente críticos; historización, relectura, celo patrimonial y priorización de trabajos que impliquen la transgeneracionalidad