-Lléname bien las alforjas, Magdaleno, porque pronto no habrá. ¡Se acerca la hambruna final!
Sin dejar de masticar se carcajeó groseramente, como jamás osó en vida.
-¡No seas huevón, Magdaleno! Trata de comer todo lo que puedas. ¡Aprovecha porque pronto te comerás los codos!.
Se convirtió en cuy y desapareció.
aroma a melaza de flores de siempreverde, luego de lluvia, en atardecer de verano
**acerca de los cuestionamientos implícitos en el término paraguayensis